7 abr. 2012

Definición de perfección modo impromptus

¿Cómo empezar a escribir un texto cuando tantos se han escrito? Escribiría “yo pienso”, “yo creo”, “ellos dicen”, no obstante… ¿cuánta atención llegaría a mis palabras si pusiera “yo pienso”, “yo creo”, “ellos dicen”?  Existen, o soy capaz de formular en un momento, tres respuestas coherentes: poca, mucha por la calidad de la idea y ninguna –ésta provocaría la indudable muerte del mejor escritor de la lista de los más celebres escritores del mundo, tanto ya famosos como aún ocultos-.
La nada, ¡sigue bien mis ideas! , la nada es el comienzo. ¿De qué forma expresar un ideal sin haber llegado a la nada llena? Un espacio definido por nada de caricias del invisible viento, ausencia de colores terráqueos, sólo mente.  Y es esa la ausencia que viste mi amor, el amor es libertad, otra vez, nada más que mente. El amor lo permite todo, pero es el propio humano el que rechaza sus vicios, siempre tan empedernido de ellos. Puede ejercerlos y el amor perdonará, olvidará y sepultará… sin embargo, ¿qué maldad contra el amor vence al amor?  Ya que él es suficiente, nada sobra, nada es vacío; Los amantes intentando llegar a la mínima erosión y a la máxima penetración del ser perteneciente al alma.  Y hay luz, los cuerpos del pensamiento brillan y empujan a la agradable adoración que sólo abriga y con un pincel de tranquilidad plena, por medio de pequeños trazos, la felicidad detallista dibujan.
Es unicidad, la unión de las diferencias sin pérdidas. Aceptación y diminuto cambio –sin nostalgia, sin miedo, sin pena-.
Ataviarse como el cielo se proponen, cada día sorprendente, más jóvenes y más viejos. Se buscan y se encuentran en las palabras del otro, reciben información, tan necesaria como el agua, y sutileza -elegancia- , tan imprescindible como el alimento (Asústate, ten miedo.  Quien se adentra no sale; construye, crea. Con colores y materiales distintos. Sin ti, ideados por ti)
No importan los actos, porque siempre serán excepciones, el uno para el otro. Cuando uno sufre rostro desagradable viste pero al ver luz la máscara se destruye y sonríe con la mirada, con los labios, con su ser, ¿dónde reside la importancia de lo otro cuando se contempla el amor, la maravilla única del mundo- amor al saber, amor a las cosas, amor al exterior, amor a si mismo, amor amor-? Y si llora, los sollozos nacen de la alegría contenida imposible de expresar con gestos y palabras. Los problemas muestran su existencia, vive en el “nosotros” que ellos crean. La confianza es tan sublime y la complicidad tan colosal que es insostenible pensar en las complicaciones en la relación: es fluido. Rio por un mundo sin alfa ni omega, pleno de animales únicos y originales que escapan de los límites, dueños de paisajes extraordinarios y aventuras memorables.
Y como el mar aparenta ser deben vivir ellos. Los misterios, las adivinanzas y la precaución de las palabras, sin mostrar exceso de algún tema, deben ser los peces del inmenso océano. La verdad, el deseo, la contención –con un punto máximo- y el entretenimiento el alimento de esos animales de sangre fría. Y peces porque somos lo que vemos , y para entidades exuberantes lo que queremos ver.
Y la pasión. La pasión. La pasión. La pasión. No evasión. El roce debe ser un manjar, un alimento innecesario: Droga. No para llenar la relación, sino para mejorarla. Crear un tipo de satisfacción breve, comparado a un pensamiento, pero cambiante y alejada de la humanidad y gentileza escondida en las conversaciones y momentos de afecto y dulzura. La tranquilidad ha de desaparecer, hay que crear explosiones en el aire, ¡bangs! En el tiempo.
Regresamos a la nada, sólo ellos, sólo sus mentes. Irse de cualquier cultura, que sean los demás los que procreen la humanidad. Deben ser el tipo de ser inmortal, sin tiempo, pero limitado porque al fin y al cabo se vive en la misma dimensión de todos. La diferencia está en que ellos dos no disfrutan del aburrimiento, no necesitan hijos para proseguir. Su mundo es suficiente para el resto de sus días. 

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